PAPEL ENDOCRINO DEL SISTEMA MUSCULOESQUELÉTICO
LAS MIOQUINAS.
La unidad viva básica del cuerpo humano es la célula. Estamos formados/as por unos 100 billones, existen diferentes tipos (eritrocitos, neuronas, miocitos, osteocitos, adipocitos, etc) y cada una de ellas está especialmente adaptada para realizar una o más funciones concretas.
Cada una de estas células posee unas pretensiones propias (como la reproducción formando más células de su propia estirpe), dejando de lado la convivencia general, si no estuvieran reguladas resultaría un caos y nuestras posibilidades de sobrevivir serían nulas.
La forma de regular toda esta convivencia celular resulta mediante sistemas de comunicación constante, cualquier cosa que sucede dentro de cada una de las células libera diversas sustancias, y existen sistemas de respuesta (regulación) para conseguir unas condiciones del medio interno estables, en las cuales exista un equilibrio dinámico.
Todas nuestras células pueden segregar dichas sustancias dentro de sí mismas, a esto se le denomina información autocrina, por ello existe un diálogo constante dentro de cada célula. Del mismo modo esta actividad celular en el interior de cada célula tiene influencia en las células vecinas y colindantes, ya que nada resulta indiferente para las células vecinas, y esto implica una comunicación bidireccional, es la información paracrina.
Entre el 50 y el 60% del cuerpo humano adulto es líquido, dos terceras partes queda dentro de las células (intracelular) y un tercio fuera de ellas (extracelular). Este líquido extracelular está constantemente en movimiento y se transporta en la sangre circulante, en él se encuentran los nutrientes para que nuestras células estén vivas, todas ellas viven en el mismo entorno líquido, éste se denomina medio interno (denominado así por Claude Bernard, fisiólogo francés del siglo XIX).
Las diferentes células del organismo vierten información a este medio interno, es la información endocrina, siendo ésta regulada por sistemas complejos de estímulos directos y mecanismos de retroalimentación, tanto por el sistema nervioso como por glándulas especializadas (hipófisis, tiroides, ovarios, adrenales, etc).
¿QUÉ PAPEL JUEGA EL SISTEMA MUSCULO ESQUELÉTICO?
El sistema musculo esquelético, siendo el órgano más extenso de nuestro cuerpo, siempre se ha asociado a nivel funcional como el sistema locomotor, dando forma, estabilidad y movimiento a nuestro organismo. Formado por músculos, huesos, tendones, cartílagos, articulaciones y ligamentos es un sistema muy extenso que posee una importancia vital para el nivel de salud.
Hasta hace unos años no había demasiada constancia de la importancia e influencia del sistema musculo esquelético en dicho amalgama endocrino, sin embargo recientemente existen diferentes estudios científicos que validan su papel como órgano endocrino capaz de secretar y producir citoquinas (por ejemplo la IL-6) y otras proteínas que cumplen un gran número de funciones, a estas sustancias se les ha denominado mioquinas debido a que son secretadas por las fibras musculares.
Se han realizado diferentes estudios y se sigue estudiando la influencia de éstas en diferentes procesos fisiológicos relacionados con el ejercicio físico y la salud, como por ejemplo procesos de metabolismo energético de la glucosa, la oxidación de las grasas, el ayuno, la angiogénesis (formación de nuevos vasos sanguíneos), etc. Estos estudios han permitido abrir nuevas vías de investigación, las cuales han otorgado un papel de gran importancia a la fibra muscular estriada como órgano metabólico regulador y no solo como ejecutor de la función contráctil.
De sobra es conocido el papel beneficioso que ejerce el ejercicio físico en nuestra salud: aumento de la fuerza, reducción del riesgo cardiovascular, disminución de la grasa visceral, el descanso, etc. Estas ventajas son conocidas desde hace muchos siglos, sin embargo los mecanismos por los cuales resulta tan beneficioso se han descubierto en las últimas décadas y se siguen realizando investigaciones en este sentido.
¿QUÉ SON Y QUÉ FUNCIONES TIENEN ESTAS MIOQUINAS?
Como hemos concluido anteriormente existe una gran evidencia de la influencia del músculo estriado, y el ejercicio físico, en ciertos procesos metabólicos, pero resulta interesante indagar cuáles son esos procesos y qué funciones cumplen en nuestro organismo.
Al inicio del siglo XXI se descubrió que al realizar ejercicio físico se liberaba en sangre una proteína llamada interleuquina-6 (IL-6), señalizadora de procesos inflamatorios. Hasta ese momento, el hecho te tener esta citoquina elevada en sangre era signo de proceso inflamatorio, ya que se vinculaba con procesos inflamatorios en enfermedades autoinmunes.
Se pensaba que la liberación de esta sustancia era consecuencia de pequeñas lesiones musculares al realizar la propia actividad, pero se ha demostrado posteriormente que es totalmente independiente del proceso lesional. La concentración en sangre de la misma es directamente proporcional a la intensidad y la duración del ejercicio físico.
Esta secreción se produce durante el ejercicio físico y desciende de manera rápida al finalizar el mismo, este patrón resulta clave en sus efectos beneficiosos. Al finalizar el ejercicio existe la secreción de otras citoquinas (por ejemplo la IL-10) con claros efectos anti-inflamatorios y la reducción de la respuesta inmunológica.
“El ejercicio físico es antiinflamatorio”, seguro que habrás escuchado esto alguna vez. El ejercicio físico realizado de manera regular se asocia a niveles bajos de IL-6 de manera basal, sin embargo el sedentarismo incrementa de manera crónica la presencia de la misma. Se ha demostrado que el ejercicio físico de intensidad moderada realizado también con cierta regularidad genera un estado de anti-inflamación crónica que reduce el riesgo de ciertas enfermedades.
Existen otras citoquinas que se derivan de la realización de ejercicio físico, tales como la IL-15, IL-8, irisina, FGF-21, etc. Todas ellas engloban el “secretoma muscular”, son secretadas por el sistema musculo esquelético en respuesta a diferentes estímulos.
Las mioquinas se definen como todas aquellas citoquinas o péptidos producidos y liberados por las fibras musculares, que ejercen un papel para-, auto- y endocrino. Son llamadas las moléculas del movimiento, ya que se liberan al hacer ejercicio físico.
Las funciones que desempeñan a nivel metabólico quedan certificadas por diferentes estudios validados y son variables dependiendo de las diferentes mioquinas:
• Existen algunos tipos que ejercen efectos más intensos de manera auto- y paracrina a nivel intramuscular, implicados en la obtención de energía, sobre todo de glucosa y oxidación de las grasas. De hecho existe una respuesta sinérgica entre el aumento de éstas y la disponibilidad de sustratos energéticos.
• La IL-15, a través de varios estudios, se observó que tenía implicación en procesos de ganancia de masa muscular (hipertrofia) y/o el freno de la sarcopenia (pérdida de masa muscular y fuerza vinculada con la edad avanzada).
• Existen vinculaciones de ciertas mioquinas con efectos antiinflamatorios y protectores frente a enfermedades relacionadas con la inactividad física, tales como el síndrome metabólico, enfermedad cardiovascular, diabetes tipo II, depresión, demencia, etc.
• Existe una función endocrina en algunas mioquinas (por ejemplo la IL-6), se secretan al corriente sanguíneo para llegar a órganos distales, como el hígado, donde se estimula la lipólisis (proceso catabólico que moviliza los ácidos grasos como reserva de combustible) y la producción hepática de glucosa durante el ejercicio.
Podríamos concluir que las diferentes funciones de estas mioquinas son claramente vinculantes con procesos metabólicos, tanto locales como globales, y resultan de gran importancia en nuestra salud. Por otro lado cabe tener muy en cuenta que es necesario realizar ejercicio físico con continuidad para que se produzcan efectos importantes.
Los caminos que siguen las líneas de investigación en la actualidad es tratar de clarificar las características del ejercicio físico en relación a la producción de mioquinas, clarificar las posibles interacciones entre la producción de mioquinas y adipoquinas, indagar en la repercusión metabólica de ciertas mioquinas en relación a ciertas patologías como la obesidad, diabetes, síndrome metabólico, etc.
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Javier López de Dicastillo Gil
Col. nº 1126 del ICOFA







